A sus más de 30000 noches de vida lo recordó claramente, como si hubiese ocurrido el mismo día.
Cerró los ojos, sintió de nuevo el aroma y calidez de aquella piel tersa y blanca. Sintió la humedad, el calor y la dulzura de aquellos besos. Una noche, una fecha que recordaría cada año de su vida.
Algunos dirían que tras una larga vida podría considerarse una noche más. Cuando cerró los ojos en la que sería su última noche en este mundo se quedó deseando regresar a aquella playa, para bañarse junto a ella bajo las estrellas. Para volver a olerla, sentirla y besarla cada noche como si fuese la última.