domingo, 28 de junio de 2020

Siete

Ha pasado un año desde que escribí mi última entrada en este experimento, cóctel explosivo de creatividad y procrastinación. Siento que traiciono a mis principios al no escribir a menudo, pero es que tampoco encuentro el tiempo, las ganas ni la motivación para hacerlo. Pero bueno, sorprendentemente esto sigue adelante, una pequeña entrada más, sin nadie que lo lea (qué tristeza).

Siete años ya, sí. Siete años de altos, bajos, esperas, reencuentros, holas, adioses, enfados, reconciliaciones... Pero la esencia de aquel día sigue envolviéndome. Lo mucho que aprendí con aquella lección de vida: el dejar de esconderme para luchar por lo que quiero, el aceptar las consecuencias de mis actos, y sobre todo el ver que, después de toda tormenta llega el verano (y menudo verano nos pegamos, ¿eh?)

Soy feliz. Más de lo que lo he sido en toda mi vida. Y, si bien reconozco que hay partes que me faltan, puedo sobrevivir sin ellas, puedo seguir caminando orgulloso de ser capaz de luchar contra el día a día utilizando el 50% del equipamiento de serie (y he ahí el mayor fallo de la gente: creer que todo lo que se les junta durante su vida acaba siendo de serie, cuando lo único que traemos es hueso, vísceras, sangre, músculo, piel, y nos basta para ser felices).

Voy a seguir con mi día a día agradeciendo cada pequeño paso hacia adelante, cada palabra dulce, cada abrazo de un ser querido (familia-amigos, no existe distinción). Intentaré escribir algo más, pero conociéndome mucho voy a tener que inspirarme...

Es verano.