martes, 14 de febrero de 2017

Sísifo

Cuando tienes un problema, cuando te pasa algo sabes que se puede mirar a otro lado e ignorarlo, o bien ir con todo a por ello  y repararlo.
Pero ¿qué haces cuando no puedes ignorarlo, intentas repararlo y fallas, vuelves a intentar ignorarlo y no puedes, intentas repararlo y vuelves a fallar? Te conviertes en Sísifo, condenado a subir una pesada piedra hacia la cima de una montaña, para verla caer y volver a empezar. Así te sientes, atrapado en el infierno por intentar jugar a ser más astuto que la propia muerte.
¿Cuándo comenzó esta espiral? ¿Cuándo comencé a arrastrar esa piedra? ¿Por qué la alegría en la cima de la montaña dura tan poco?
Veo que los días, los meses y los años pasan, y tras subir una montaña tras otra, en lugar de sentirme fuerte y confiado por ser capaz de ello siento pérdida por los buenos momentos vividos en las cimas. Me quedaría a vivir allá arriba, junto a quien la subió conmigo. Al final el secreto era saber mantener la puta piedra en equilibrio, o romperla en pedazos y tirarla ladera abajo, pero cuando lo aprendí fue demasiado tarde. No sé si tú te sientes sola en la montaña, si estás abajo, o si te has ido a vivir a la playa. Sólo sé que duele que no estés. Y sé que la solución pasa por mirar a otro lado y seguir el camino. Pero es difícil cuando sabes que, quizá el problema tenga solución, porque si hay algo que realmente odio y me controla es ser incapaz de resolver problemas.
Dicen que el tiempo todo lo cura, y ojalá así sea. Lo que toca resolver ahora es cómo llenar ese tiempo, mientras sigo deseando subir esa montaña con la esperanza de que me esperes con esa enorme sonrisa que aún me enamora. Pero las fuerzas ya no acompañan. Y quedarse quieto implica morir...
Feliz San Valentín, estés donde estés.