lunes, 20 de marzo de 2017

Primavera

Dicen que has llegado a las 11:29 de ayer, 20 de marzo. Si no fuera por la nevada que caía mientras iba al supermercado me lo creería. Tuvieron que llegar las siete de la tarde, y mirar hacia arriba para ver que es verdad y que está aquí. La hora azul. Tan clara, y tan "tarde"...
Me hace gracia comparar las horas del ocaso entre mi Asturies natal y Suecia. Ver cuándo adelantamos a la patria querida, y ver cuándo nos adelanta ella, allá por octubre. De la locura veraniega mejor no hablar (de verdad, ver amanecer a las dos y media de la mañana no tiene precio, y ver que a medianoche aún se ve naranja el cielo...)
Pero bueno, dicen que la primavera ha llegado, y que la sangre altera, y que al asomarme en la ventana descubro que, donde hubo hierba seca vuelven a brotar los tulipanes, decididos a volver a colorear mi ventana. Dicen que todo es posible, y dicen que me anime, que todo irá bien. Y lo sé. Aunque la montaña se caiga, el fuego sigue dentro, y tardará más bien poco en volver a arder. Porque hay fuegos que merece la pena mantener vivos, por todo lo que pase dentro de uno, fuera de uno y dentro de quienes queremos.
Rendirse es de cobardes, aunque sea tentador y cada derrota duela más que la anterior. Pero los hay que no aceptamos la derrota. Algunos seguimos creyendo en la épica, en los Trescientos, en batallas perdidas cuando están ganadas pero también en batallas ganadas antes de ser luchadas. Porque sí, porque esa batalla la ganaré. Siempre.

Sí. La primavera está aquí.